La incertidumbre geopolítica, la necesidad de garantizar el suministro y la gran demanda de la IA hacen que muchos países se planteen alargar la vida útil de sus centrales o construir plantas
Unas 1.500 personas viven en la aldea de Ülken, en Kazajistán, un lugar árido a orillas del lago Baljash al que a poca gente se le ocurriría ir en viaje de placer. Dado que el país es líder en la producción de uranio, en 1997 decidió construir allí una central nuclear, pero las protestas locales y ambientales arruinaron el plan. En 2024 el Gobierno impulsó un referéndum para volver a construir centrales —Kazajistán no tiene capacidad de generación desde 1999—, y la respuesta afirmativa a la consulta ha forzado el segundo intento: quiera o no, Ülken tendrá su planta. ...
Parece que la carrera atómica entona una canción con la misma letra. El deterioro del orden mundial; la necesidad que tienen los países de conseguir fuentes de energía independientes y estables y la demanda creciente de electricidad debido a la inteligencia artificial (IA) y a la electrificación del parque móvil están alimentando la idea de un nuevo resurgimiento nuclear. En el mundo hay 407 reactores en funcionamiento, 64 en construcción y 33 en proceso de cierre, según el seguimiento que hacen en los World Nuclear Industry Status Reports. Generan alrededor del 9% de la energía eléctrica que consume el planeta. La inmensa mayoría de los nuevos equipos se concentra en Asia (fundamentalmente en China y la India), aunque también se levantan en Turquía, Egipto o Rusia.






