La curiosidad en la infancia es el motor del desarrollo cognitivo y emocional. Dar respuesta a sus dudas constantes construye seguridad, pensamiento crítico y un vínculo inquebrantable

Los niños son curiosos por naturaleza. Cultivan su curiosidad a diario, explorando, investigando, experimentando y preguntando todo aquello que quieren saber sobre su entorno. Hacer preguntas de manera constante forma parte de un adecuado desarrollo cognitivo, emocional y social, ya que es su principal herramienta para entender y dar sentido al mundo que les rodea....

O suscríbete para leer sin límites

Los niños hacen preguntas porque tienen una gran curiosidad innata de aprender y descubrir, de conocer y adquirir nuevos aprendizajes. Su etapa del “¿por qué?” se da en torno a los dos o tres años y habla mucho de esta necesidad de entender la causalidad de su entorno, dándole estructura y lógica. Investigando y recopilando información, entienden cómo funciona el mundo, desde lo más sencillo a lo más complejo.

Los menores necesitan desarrollar el pensamiento crítico, tan necesario para la vida. Gracias a la realización de preguntas, el niño reflexiona y analiza la información que recibe, la organiza y genera sus propias ideas razonadas y únicas. También preguntar les hace generar un vínculo de seguridad y afecto con los adultos de referencia, ya que al obtener respuesta sobre aquello que le inquieta obtiene confianza y seguridad, ofreciéndole un entorno cercano, de calma y amabilidad, donde sentirse acompañado, escuchado, visto y protegido.