Si los recursos de las instituciones financieras internacionales siguen destinándose al reembolso de los acreedores comerciales en lugar de a inversiones nacionales, aumentará la probabilidad de un impago soberano
¿Por qué son tan altos los costos de endeudamiento externo de los países de ingresos bajos y medianos bajos (IBMB)? Este tema ha ocupado un lugar destacado en los debates globales este año. El Compromiso de Sevilla (resultado de la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en junio) y el Informe del Jubileo (encomendado por el difunto papa Francisco) describieron principios comunes para abordar el problema. La pregunta ahora es si la presidencia sudafricana del G-20 podrá traducir estos principios en acuerdos prácticos.
El problema es urgente porque se prevé una drástica reducción de la ayuda oficial en 2025-26. Estados Unidos no solo ha cerrado la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el mayor donante bilateral del mundo, sino que varios países europeos también han recortado drásticamente sus propios presupuestos de ayuda. Asimismo, estas medidas se producen justo después de una fuerte contracción de los mercados de capital tradicionales. Desde 2022, los países en desarrollo han perdido acceso a la financiación, lo que hace que refinanciar la deuda sea extremadamente caro , o simplemente imposible.






