El gran consultor, empresario y escritor, cree que lo mejor para terminar con la crisis sería que se marchase el jefe de Estado, al que considera “indigno”
Solo algunas personas tienen acceso siempre a la sala de máquinas de sus países. Alain Minc (París, 76 años), como le han definido algunos, es el espíritu del sistema. Pocos conocen como él los resortes de la V República francesa, a sus dirigentes, sus defectos y sus virtudes, y los límites que entraña el aparato gubernamental del Estado. Minc tiene un pie en las empresas, en la política, en la literatura, en el arte... Es una de esas personas a la que los presidentes se acercan para descifrar la música que suena en cada época, para entenderla. Y ...
si uno le preguntara ahora por ese sonido, es posible que diera la respuesta más inquietante: no oye nada.
Minc fue asesor y hacedor de Macron. Pero hoy abomina de su figura y lo que representa para Francia. Ya no responde a sus mensajes y considera que es el peor presidente de la V República. Su análisis, el lunes a mediodía en su imponente despacho, junto a los Campos Elíseos y presidido por una foto en blanco y negro del dramaturgo Samuel Beckett, es duro, implacable y lúcido. Y, sobre todo, absorbe con naturalidad esa idea que hasta hace semanas parecía impensable en un hombre del sistema: lo mejor es que Macron se vaya.








