La construcción de marcos mentales es más fácil en jóvenes, por eso la ultraderecha se dirige a ellos
Primero cambiamos la conversación, después cambiaremos la política. Es lo que está intentando la extrema derecha, y con notable éxito, pues ya está logrando arrastrar a la derecha tradicional a su conversación. La primera batalla siempre es por los famosos marcos mentales. ¿A qué viene que a estas alturas estemos hablando otra vez del aborto en España? ¿Por qué Isabel Díaz Ayuso ha tomado esta bandera en contra de todos los consensos, incluido el de su propio partido?
5-10-09/ayuso-rechaza-el-registro-de-medicos-objetores-que-establece-la-ley-no-se-va-a-senalar-vayanse-a-otro-lado-a-abortar.html" data-link-track-dtm="">Sus palabras son muy reveladoras: esta semana la hemos escuchado decir, de forma enfática: “En España se abortan cada año 106.000 personas”. El uso de ese ‘personas’ altera por completo la semántica de la palabra aborto. Con ese mero cambio, lo convierte en un asesinato. Un infanticidio. Cuando a continuación le dice a la izquierda y a las feministas que “vayan a abortar a otro lado”, está diciendo “no queremos asesinos entre nosotros”. Y ese nosotros no es el PP o Vox. Es Madrid.






