El discurso, similar al utilizado tras la dana, podría sintetizarse así: el pueblo español, abandonado por un gobierno traidor, máximo exponente de un Estado fallido, se une en heroica defensa de su vida, su patria y su propiedad y se alza al fin contra la injusticia. Tras una semana de escaso protagonismo al inicio de los incendios, diversas organizaciones de la ultraderecha española —desde Vox, el tercer partido en el Congreso, hasta influencers en busca de atención, pasando por grupos radicales de todo pelaje— despliegan ya intensas campañas de agitación aprovechando los fuegos que asolan el noroeste español y el malestar en las zonas afectadas, algunas ya castigadas por la despoblación y la escasez de oportunidades.

“Está ardiendo todo menos lo único que tiene que arder: un sistema corrupto diseñado contra el pueblo español”, afirma Santiago Abascal, líder de Vox, en un mensaje publicado el martes que sirve como ejemplo del tono incendiario y el fondo populista que dominan las consignas para sacar rédito político del fuego. Aunque cada altavoz pone el acento en un punto, hay rasgos extendidos: a la épica insurreccional se suman el negacionismo del cambio climático, la conspiranoia y la culpabilización de la Agenda 2030. Y también de la inmigración ilegal, ingrediente que no falta ya en ninguna de las recetas de la variopinta familia ultra. Abascal no solo cita la “invasión migratoria” junto a la dana y el apagón entre las catástrofes que son culpa del “sistema corrupto”, sino que vincula la supuesta escasez de recursos para la extinción de las llamas con que se dediquen fondos a “promover la invasión islamista”, misma teoría de su lugarteniente Jorge Buxadé.