La reunión progresista celebrada en Barcelona intenta recuperar impulso sobre la base de la indignación y el miedo generados por la derecha extrema

El auge de las derechas nacionalistas avaladas por algunos de los mayores tecnoemperadores ha hundido el mundo en una época de profundas convulsiones que sacuden el plano internacional, el nacional y, por ambos caminos, el individual. Sus representantes más extremos libran un asalto contra los ideales de un orden mundial multilateral basado en reglas, de plenitud democrática, de cohesión social y de derechos humanos universales. El asalto se halla en pleno desarrollo, pero su furia, ruido y sus demoledoras consecuencias parecen estar abriendo una ventana de oportunidad para revertir la marea. Esa percepción y esa esperanza afloraron en los discursos y debates de las fuerzas del mundo progres...

ista global reunidas este viernes y sábado en Barcelona y constituyen la base de su intento de resistir y contratacar tras un periodo marcado por muchos reveses.

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, trató de subrayar las grietas de los proyectos derechistas contemporáneos en su intervención en la sesión plenaria del foro ‘Movilización progresista global’ (MPG), en el que participaron destacados dirigentes de muchos países: “La internacional ultraderechista y la derecha lacaya están faltas de ideas que ilusionen. Hacen mucho ruido. Pero no gritan porque están ganando. Gritan porque saben que su tiempo se acaba”, dijo Sánchez.