Las fuerzas de la derecha radical, populistas y nacionalistas han pasado de la marginalidad a la normalización y se expanden globalmente con una red organizada que desafía los consensos liberales

La internacional ultra avanza conquistando nuevos territorios y ganando cuotas de poder en todo el mundo. Los partidos y movimientos de derecha radical están más conectados y organizados que nunca. En el cono sur, un pinochetista declarado, José Antonio Kast, acaba de ganar las elecciones de Chile. En Europa, el fenómeno ha alcanzado su mayor grado de institucionalización, con presencia directa o indirecta en uno de cada tres gobiernos. Los extremistas cuentan con el apoyo de Estados Unidos, que tiene en el punto de mira a la UE. Lo que antes operaba desde los márgenes irrumpe ahora con liderazgos de corte autoritario, retóricas de confrontación y la impugnación de los consensos liberales.

El planeta vive, además y en paralelo, “una verdadera ola mundial de autocratización”, como señala el informe 25 años de autocratización: ¿democracia truncada?, del V-DEM Institute, de la universidad sueca de Gotenburgo. El mundo cuenta ahora con 88 democracias frente a 91 autocracias, “lo que supone un cambio radical con respecto al año pasado”. Las democracias liberales se han convertido en el tipo de régimen menos común del mundo. Casi tres de cada cuatro personas, el 72% de los habitantes del planeta, ya viven en autocracias, según esta investigación.