El expresidente comparte su optimismo tras los últimos reveses de la ultraderecha y subraya el “compromiso ineludible de la unidad y de buscar acuerdos”
El PSOE se le queda pequeño a José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente del Gobierno ha sido el gran catalizador de la jornada inaugural de la Cumbre Global Progresista, que por primera vez reúne al completo a las distintas familias de la izquierda democrática, que han orillado sus diferencias en respuesta a un mundo condicionado por una extrema derecha que tiene su máxima expresión en Donald Trump. La simultaneidad de la reunión de alto nivel entre los Gobiernos de España y Brasil ha contribuido a que Zapatero acaparase un protagonismo que ha aprovechado para realizar una defensa tan cerrada como apasionada del feminismo y multilateralismo. Pero ante todo ha ejercido como un animador incansable mientras transmitía un mensaje de esperanza, como hizo en la campaña de las elecciones generales de 2023, ante los últimos reveses de la ultraderecha mundial.
“Acordaros, esta cumbre de Barcelona va a hacer historia, es la más importante en lo que va de siglo de los progresistas en el mundo. Nunca se han reunido tantos de tantos lugares con tanta fuerza y estamos a punto de iniciar un ciclo en el que veamos caerse las piezas del discurso acientífico, negacionista, que no valora la paz, que disfruta con los misiles Tomahawk, con los drones, los portaaviones, las muertes… Los gobiernos de derechas están en caída libre, pero los progresistas tenemos el compromiso ineludible de la unidad, de buscar acuerdos y ser generosos, lo que estamos cimentando aquí. ¡A nosotros nos unen las ideas y a la extrema derecha el poder!“, ha pronosticado, compartiendo su optimismo en dos coloquios en los que ha atraído a un millar de asistentes en los que se mezclaban dirigentes de la Internacional Socialista (IS) -que Sánchez preside desde 2022-, la Alianza Progresista, una escisión de la IS en la década pasada, o del Partido Socialista Europeo.







