Los populares se harán un favor si no se traicionan intentando asemejarse a una ultraderecha normalizada que le marca los debates
Los ciudadanos llevaron a Isabel Díaz Ayuso a la presidencia autonómica madrileña, pero solo los hosteleros la elevaron a las alturas del liderazgo carismático. Era en tiempos de la covid, cuando irse de cañas podía pasar por ceremonia libertaria. Hoy, la nueva patrona de la restauración en España
572607483_309995.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/politica/2019/11/01/actualidad/1572607483_309995.html" data-link-track-dtm="">es Miriam González Durántez, que ha decidido sustanciar su apoyo a la hostelería de un modo todavía más directo: en lo que va de año, nadie ha tenido más comidas que ella. Con periodistas y con políticos. Con Cuca Gamarra y hasta con Lambán. Es la ofensiva de encanto de la temporada 2025 y, si al mediodía ronda los reservados del poder, por las tardes explica su mensaje de regeneración a unas elites urbanas que, reunidas en casinos y cámaras de Comercio, uno sospecha que tienen pocas ganas de ser regeneradas. El lema de Miriam González es “España mejor” y, dicho así, hasta sir Francis Drake lo firmaría. En realidad, España Mejor es una plataforma autoportante que aspira a convertirse en partido político: un intento, seguramente abortivo, de Operación Macron, en busca de reinventar otra vez la vía media entre el PP y el PSOE y recoger los cascotes del reformismo que cayó con Rivera. Un Ciudadanos unipersonal. González Durántez tiene dinero y ganas para presentarse por todas partes, pero quizá compense meditar que lo más parecido que hemos tenido aquí a una Operación Macron fue la Operación Roca. El de España Mejor, en fin, parece más el brillo de lo gastado que el de lo nuevo.






