El antisanchismo histérico ya es únicamente gasolina para la ultraderecha a costa del PP
El antisanchismo maniaco lleva años abonando el territorio donde Vox, como una especie invasora, altera el ecosistema del centroderecha. Al tener como objetivo existencial la caída del presidente del Gobierno, caracterizado como el enemigo número 1 de España, buena parte del magma antisanchista ha desatendido o ha abandonado la crítica al discurso y la acción del partido de Sant...
iago Abascal, que es la principal amenaza al Estado de 1978 tal y como fue concebido y se ha desarrollado.
Esta apuesta ideológica puede responder al cálculo militante o a la convicción partidista, a la desidia intelectual o a la ceguera fanática, pero la realidad es que hoy, contra Pedro Sánchez y con Vox más alguna decisión de la alta judicatura como mínimo controvertida, se vive mejor, mientras en el cuarto de atrás la influencia de los neofranquistas va en aumento, como se ha comprobado en Valencia y en Extremadura, luego será Aragón y más adelante Andalucía... Dicha influencia, que es la variante española del patriotismo reaccionario que como un fantasma recorre Occidente, no parece tan problemática porque Vox aún es visto más como un aliado que como una amenaza. Y lo es.






