El país está atrayendo grandes inversiones industriales en el automóvil gracias a su privilegiada posición geográfica, sus reducidos costes y el tratado de libre comercio con la UE
Mientras Europa centra sus miedos en China y su poderío en el ámbito del vehículo eléctrico, algunos países con acceso privilegiado al mercado del Viejo Continente han aprovechado los últimos años para crecer y atraer importantes inversiones. Es el caso, por ejemplo, de Marruecos, que puso una alfombra roja a Stellantis para que comenzara a fabricar allí en 2019. El idilio entre la automovilística y el país norteafricano —que se ha marcado como objetivo alcanzar el millón de coches fabricados al año—, ha cristalizado en una última inversión de 1.200 millones para más que duplicar la capacidad productiva de la planta de Stellantis en Kenitra, por encima del medio millón de unidades anuales en los próximos meses. También fabrica allí el grupo Renault, que desde Marruecos vende a Europa modelos como el Dacia Sandero, el coche más comercializado en España.
El caso marroquí palidece, sin embargo, con la pujante industria del automóvil turca, que según la OICA, la organización internacional de fabricantes de coches, hizo 1,36 millones de unidades el año pasado, frente a las 559.000 de Marruecos. En el primer semestre de este año, Turquía exportó vehículos a España por valor de 1.137 millones de euros, un 40,4% más que en el mismo periodo de 2024. Esto sitúa al país euroasiático como el tercer mayor exportador de coches a España, solo por detrás de Alemania, que vendió por valor de 3.817 millones, y China, con 1.260 millones, según los últimos datos ofrecidos por la patronal nacional de automovilísticas, Anfac.






