La actividad se contrajo un 4,3% en 2025. Plantas como la de Volkswagen Navarra, Mercedes Vitoria y Seat Martorell han hecho cambios de calado en sus líneas de producción para hacer nuevos eléctricos
El año del automóvil en España ha tenido claramente dos caras. La parte positiva fue el notable aumento de las ventas de coches nuevos, acercando al país a sus cifras de matriculaciones prepandemia (siendo el alumno aventajado de los grandes de Europa en esta materia); pero por otro ha cerrado un segundo ejercicio consecutivo de caída de la producción. Según los datos recopilados por este periódico de las propias empresas y fuentes del sector, las fábricas españolas ensamblaron el año pasado más de 2,27 millones de unidades, lo que supone un descenso del 4,3% respecto a 2024. A falta de las cifras oficiales que Anfac, la patronal nacional de automovilísticas, publicará dentro de unas semanas, las plantas nacionales se alejan un poco más de las 2,82 millones de unidades ensambladas en 2019, una cifra con la que ya hay una diferencia del 19,5%.
Hay tres motivos que explican el momento actual de las plantas nacionales. El primero de ellos es la atonía de los mercados europeos, estancados con un crecimiento muy leve respecto a 2024. Según los datos de entre enero y noviembre de ACEA, la patronal europea de automovilísticas, que todavía no ha facilitado el dato de diciembre, las matriculaciones en la Unión Europea apenas subieron un 1,4%. Esto incide directamente en las fábricas españolas, ya que en torno al 90% de lo producido se envía a los mercados europeos y a Turquía.






