Probamos el método perfecto para cocinar el maíz y te damos distintas ideas de ‘toppings’ para alegrarlo: panko y parmesano, lima y sésamo, y tomate seco y albahaca

Si te ponen una mazorca de maíz delante y no sabes muy bien qué hacer con ella, aquí tienes todo –lo básico– que necesitas conocer para cocinarla correctamente y comerla con disfrute. Empezamos por su temporada: las mazorcas frescas se empiezan a ver en verano, pero sus momento cumbre va desde septiembre hasta mediados octubre.

Si bien existen muchísimas variedades, el más común es el maíz dulce (Zea mays), tierno, de color amarillo pálido cuando está crudo y más intenso y dorado cuando está cocido, y como su nombre indica, de sabor dulzón.

Para elegir mazorcas frescas hay tres aspectos que se pueden observar: la chala (las hojas) ha de tener un color verde claro y ser un poco pegajosa al tacto; los pelos o barbas, que deberían ser de color claro y brillante; y el peso, ya que en su estado más fresco la mazorca debería tener los granos cargados de humedad y ser maciza. Si tienes una frutería de confianza, puedes pedir que abran la chala para ver los granos y comprobar que estén firmes y gruesos (no te lances a toquetear todas las mazorcas sin permiso, por favor).