Algunos creadores de contenido dan infinitas instrucciones sobre como tratar los alimentos para “mejorar su potencial’. Tienen cierta base científica, pero poco sentido en el fondo
Cortas el brócoli, pero no demasiado. Esperas unos minutos antes de cocinarlo; añades mostaza, mezclas cúrcuma con pimienta y remojas los frutos secos. Tomas vinagre antes de comer. Comer ya no es solo comer: es ejecutar correctamente una serie de pasos para que los alimentos ‘funcionen’.
Redes sociales como TikTok o Instagram trufan nuestro feed de pautas ‘imprescindibles’ para obtener “todo el potencial” de los alimentos. Son reels llenos de trucos simples envueltos en lenguaje científico y, aquí viene la sorpresa, lo que dicen –en términos generales– es cierto y está avalado por la ciencia. Sin embargo, no van a mejorar tu alimentación.
Los ejemplos que podemos encontrar se multiplican por centenares y las propuestas se extienden desde la preparación de los alimentos a la combinación entre ellos, pasando por el orden en que los consumimos o, ¿por qué no?, la demonización de prácticas normales. En la primera categoría, esa que implica manipular el alimento en la cocina, tenemos los trucos para maximizar nuestro aprovechamiento de los nutrientes de los vegetales, exprimirlos hasta que ya no puedan dar más de sí gracias a un minucioso procedimiento.






