Tres expertos ofrecen consejos sencillos y algunas advertencias para tener una alimentación razonable sin volverse loco
Comer es tan cotidiano como respirar, pero si se atiende a muchos mensajes de redes sociales, parece que hacerlo bien requiere un doctorado en biología molecular y la astucia necesaria para evitar las trampas que nos tienden los poderosos para dirigirnos a los alimentos equivocados y mantenernos enfermos.
En este contexto de sobreinformación, buscamos el consejo de Dolores Corella, directora de la Unidad de Investigación de Epidemiología Genética y Molecular en la Universidad de Valencia, y Jordi Salas Salvadó, catedrático de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili, en Reus (Tarragona), ambos jefes de grupo del CIBEROBN, y Marta Garaulet, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición en la Universidad de Murcia. Estas tres voces autorizadas ofrecen algunos consejos basados en la ciencia que se pueden aplicar con facilidad para mejorar la alimentación ahora que se comienza el año con buenos propósitos.
Para Corella, un problema importante no es la falta de reglas claras, sino el ruido que rodea la nutrición. “Cada persona se considera experta en su alimentación. En física cuántica nadie opina, pero de comida todo el mundo sabe”, dice. Esa falsa seguridad deja a la población indefensa ante mensajes simplistas lanzados por personas sin formación, muchas veces movidas por los incentivos de los likes y la viralidad.






