Voces de mujeres y personas ‘queer’ se alejan de la tradicional mirada masculina para ofrecer una remesa de sexo literario explícito donde la intimidad permite abordar otros grandes temas. ¿Para qué escribir sobre otra cosa, si aquí se concentra todo lo humano?

En La guardiana, recién publicada novela de la debutante Yael van der Wouden (Tel Aviv, 1987) que hurga en las cicatrices de la Segunda Guerra Mundial en los Países Bajos, las protagonistas —y, a priori, antagonistas—, Isabel y Eva, se ven obligadas a convivir durante unas semanas. La historia, galardonada con el Premio de Ficción Femenina de 2025 (Women’s Prize for Fiction, uno de los más prestigiosos del Reino Unido), presenta a Eva como la novia de Louis, el hermano mayor de Isabel, que debe salir de viaje ...

por trabajo, circunstancia que provoca el encuentro de las dos mujeres en la casa familiar. La distancia que las separaba se va estrechando hasta el punto en que, en un momento dado, a modo de broma, Eva le roba un beso a su cuñada. Con aquel gesto, la hasta entonces recatada Isabel se tira de cabeza: “Tenía la mano abierta en abanico sobre la ingle de Eva, en la juntura con la pelvis; el pulgar tocando la ropa interior. La delicada piel se había humedecido en ese punto. Isabel la besó con más vehemencia”.