La capital catalana, invitada de honor a la Feria del Libro de Guadalajara, se ha transformado en un espacio literario para comprender las esperanzas, desasosiegos y neurosis contemporáneas en femenino
Una mujer de mediana edad a quien no le da la vida entre obligaciones laborales y todas las obligaciones domésticas. Así mal que bien va tirando la protagonista de la novela gráfica Hoy, de la argentina Agustina Guerrero. Ella, como la autora, lleva más de 20 años afincada en Barcelona. Anda perdida entre la gente hasta que un día, camino del trabajo, dice basta. Su fatiga es una experiencia contemporánea típicamente urbana. Llamémosle una variante de género del estrés. Se trat...
a de una vivencia que se adapta y declina en función de la circunstancia. En un lugar concreto de la ciudad, la protagonista de Hoy se siente atrapada porque la conexión entre su angustia íntima y la arquitectura intensifican dicha sensación. Sucede en uno de los iconos de la nueva Barcelona cultural, en la calle que atraviesa el Auditorio.
Tras las primeras elecciones municipales después de la dictadura, los consistorios progresistas fueron actores claves de una democratización tangible a escala local. Como apuesta de dignificación a través del urbanismo, uno de los lemas de los primeros ayuntamientos socialistas barceloneses fue la monumentalización de la periferia. Barrios obreros, zonas postindustriales. Cerca de la Plaza de las Glorias se levantó el clasicista Teatre Nacional de Catalunya y justo al lado el racionalista L’Auditori de Rafael Moneo. En un plano cenital vemos a la protagonista de Hoy presa en su desazón y ella se imagina trepando por las paredes, llegando a la cornisa del edificio y desde allí mirando la ciudad como una forma de reconquista de la libertad. Guerrero la dibuja de espalda y en el paisaje que ella contempla destaca la Sagrada Familia.






