Se ha convertido en un poderoso referente generacional. En ‘El pensamiento erótico’, hace una reivindicación vital de los cuerpos desde una determinada e identitaria perspectiva ‘queer’

Mientras mamá moría, yo estaba haciendo el amor…”. De esta forma arrancó Sara Torres (Gijón, 34 años) Lo que hay (Reservoir Books, 2022), su primera novela y uno de los debuts narrativos más impactantes y exitosos de la década. Había elegido el duelo por la muerte de su madre, la escritora Teresa Rodríguez de Castro, para el género después de haberse dado a conocer como poeta con títulos como La otra genealogía, Conjuros y cantos o El ritual del baño (los dos últimos en La Bella Varsovia). Comenzaba así la carrera de quien es hoy una especie de

s/2019/06/28/ideas/1561722405_001524.html" data-link-track-dtm=""> sacerdotisa queer —se licenció en Filología y Literatura por la Universidad de Oviedo, es doctora por la Queen Mary londinense y ha enseñado en la Autónoma de Barcelona— con legiones de seguidoras de una escritura que posee un gran aliento poético y una decidida apuesta subversiva a partir de la rebelión de intimidades socavadas durante siglos. A aquellos títulos siguió La seducción, que la consagró y amplió su público, además de poemarios como Deseo de perro (Letraversal) y dos ensayos, La potencia afectiva. Deseo, cuerpo y emociones (Txalaparta) y ahora El pensamiento erótico (Reservoir Books). Se confiesa viejoven, su condición de hija única dice haberle potenciado una poderosa voz interior que conecta con legiones de lectoras que la veneran y siguen masivamente en público.