Tras el éxito de ‘Los Escorpiones’, la autora firma una crítica al mundo universitario en la novela de campus ‘La chica más lista que conozco’, denuncia los abusos de poder, reflexiona sobre las relaciones asimétricas y se opone al asedio de los fondos buitre inmobiliarios

Han circulado imágenes de Sara Barquinero (Zaragoza, 1994) dando palmas, soplando un pito, armando jaleo, en un balcón del centro de Madrid del que cuelga una pancarta que reza “Fuera buitres”. No es que la escritora haya sido reclamada en apoyo a una causa justa, es que tiene ahí su residencia, en el inmueble de la calle Valverde 42, ahora amenazado por la promotora inmobiliaria Vencar Capital. A alg...

unas de las populosas protestas contra este caso de especulación, articuladas por el Sindicato de Inquilinas, acudieron otros escritores de su quinta para mostrar su adhesión: David Uclés, Elizabeth Duval o Juan Gallego Benot. Los congregados piensan, como dice un reciente eslogan político, que les están “robando Madrid”.

“Las condiciones eran buenas: un piso en Malasaña para dos personas, cerca de la plaza de San Ildefonso, dos habitaciones, 800 euros. El dueño no quería líos; incluso le propuse comprar el piso, pero no quería vender. Por eso estábamos tranquilos. Hasta que llegó la empresa Vencar y compró todo el edificio”, dice la escritora. La especulación salvaje en las ciudades afecta a la cultura: librerías amenazadas, artistas desahuciados, colectivos que dejan su actividad por haber sido dispersados, festivales con dificultades para alojar a sus invitados, estudiantes incapaces de matricularse en una universidad lejos de su hogar familiar. Todo por el desorbitado precio de los sitios. Para más inri, Barquinero ya estaba viendo en el portal de enfrente, Valverde 41, un posible futuro distópico: ya sin vecinos, se había convertido en un nido de pisos turísticos ilegales del que no paraban de entrar y salir maletas trolley con su insidioso ruido sobre la acera. El grupo socialista municipal ya lo ha denunciado.