‘Los hechos de Key Biscayne’, la premiada novela que ha consagrado a la autora catalana, habla de la corrupción moral de ciertas élites, pero no solo las económicas
Xita Rubert cree que la literatura tiene algo de premonitorio. “Lo pensaba estos días en los que se han hecho públicos los documentos y vídeos de Epstein en su isla. Cuando escribí Los hechos de Key Biscayne también sucedía alrededor de esa época, también pasaba en una isla y también escribía sobre la corrupción moral de las élites, pero no solo de las financieras, sino de las culturales y las intelectuales”, reflexiona en un bar del barrio de Gràcia, un lunes de febrero, a propósito de la conexión de la actualidad con su última novela, la obra ganadora ex aequo del premio Herralde 2024.
Narrada desde la memoria de una cría de 12 años que se instala en ese lujoso y exclusivo cayo cercano a Miami con su hermano y su padre, en esa ficción sobre la pérdida de la inocencia también se ofrecían fiestas en villas en las que las escorts formaban parte de un paisaje de habanos y compadreo entre magnates, narcos, cónsules y catedráticos. “Me parece curioso destacarlo porque mucha gente describió lo que narraba en el libro como ‘surrealista’. A mí nunca me lo pareció. A veces, llamamos surrealista a lo real. Etiquetamos con esa palabra a aquello que no queremos ver. Pero estos abusos no solo suceden en las islas. Lo que pasó en la de Epstein también pasa en los colegios religiosos y pasa al lado de tu casa. Lo que yo buscaba era escribir sobre esos ambientes que facilitan, protegen o encubren que sucedan este tipo de actitudes”, destaca.






