El lugar en el que nací y crecí, Asturias, está más lejano de Murcia que muchas ciudades norteafricanas. Por avatares de la vida he echado raíces aquí y siempre me he sentido acogida y aceptada. Quiero a través de estas líneas reivindicar a todos esos murcianos que conviven en paz, que entienden la inmigración como una fuente de riqueza cultural y económica y que han a...

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sistido impotentes al espectáculo bochornoso que unos pocos se han empeñado en dar. A ellos, a todos esos murcianicos y murcianicas que no hacen ruido porque la paz es el silencio de la armonía les doy las gracias porque Murcia es y será a pesar de esos pocos radicales para siempre mi hogar y el de otros muchos que dejamos atrás familias y amigos en busca de un futuro mejor.

María Alonso Naveiro. Murcia

Necesitamos parar el insulto, el abucheo, el grito. No funciona, no tiene sentido. Está generando lo contrario de lo que pretenden conseguir los que lo usan. Habrá que recurrir a la palabra, como lo único que tiende puentes, encuentros. Decía el poeta José Ángel Valente: “El amor está en lo que tendemos / (puentes, palabras)”. Quizá viniera bien un tiempo de silencio en las tertulias de los medios, dejar de propagar las ofensas entre unos y otros. Habrá que levantar lo derrumbado y construir. Volver a la mano tendida, a la sonrisa abierta. No dejemos que los ciudadanos adultos, adolescentes y niños recurran al grito y al insulto.