La sexualidad infantil y el placer que los menores sienten en sus genitales ante su propia exploración sigue suscitando controversia e incomodidad en la mayoría de los adultos, que lo convierten en un tema tabú, generalmente “por el desconocimiento provocado, precisamente, por el miedo que da la falta de información”, explica la sexóloga y educadora sexual Nayara Malnero. Sin embargo, los niños son seres sexuales. “
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-para-que-la-educacion-sexual-resulte-mas-sencilla-a-padres-y-profesores.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/mamas-papas/familia/2024-09-09/ocho-libros-para-que-la-educacion-sexual-resulte-mas-sencilla-a-padres-y-profesores.html" data-link-track-dtm="">Para ellos estimularse los genitales quiere decir que sienten placer en una parte de su cuerpo, que recibe un estímulo, que les gusta y que por eso van a volver a hacerlo”, señala la también psicóloga.
“Los órganos genitales están provistos de muchas terminaciones nerviosas que al ser tocadas producen sensaciones gratificantes que el menor tiende a repetir”, coincide Mari Carmen Hernández Sánchez del Río, pedagoga, formadora en educación sexual para el profesorado de etapa Infantil y autora del libro Educación sexual para niños y niñas de 0 a 6 años (Narcea Ediciones, 2008). “Desde el punto de vista fisiológico”, prosigue, “los tejidos del pene y del clítoris están suficientemente formados e inervados por fibras nerviosas como para que, desde el primer año de vida, sean posibles las erecciones espontáneas o como respuesta a toques y caricias realizadas con cariño”.






