La serie ‘Pubertat’ nos interroga sobre cuestiones como el abuso entre adolescentes y la justicia restaurativa

El pasado 18 de noviembre, celebramos el Día Mundial para Prevenir la Explotación, los Abusos y la Violencia Sexual contra la infancia; el 25, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y la tercera semana de noviembre se dedica internacionalmente a

estaurativa-debe-estar-centrada-en-las-victimas.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/opinion/2025-01-16/la-justicia-restaurativa-debe-estar-centrada-en-las-victimas.html" data-link-track-dtm="">la justicia restaurativa.

Estamos lejos de conseguir los objetivos que se reivindican en cada una de estas celebraciones. Las cifras de violencia sexual infanto-juvenil continúan aumentando. Se mantienen y diversifican las violencias contra la mujer. La justicia restaurativa no está al alcance de la mayoría de las víctimas en nuestro país pese a la previsión legal y al reconocimiento de que es un derecho de todas ellas.

Como en el caso de la violencia contra la mujer, se ha focalizado la lucha contra la violencia sexual en la respuesta punitiva con la ley integral de libertad sexual —Ley Orgánica 10/2022— conocida como ley del solo sí es sí. Sin embargo, dicha respuesta es completamente insuficiente, sobre todo en el plano de la prevención, que es precisamente donde debe incidirse, prevención que debe ganar eficacia entre niños, niñas y adolescentes. La educación sexual o afectivo-sexual, el diálogo fluido entre padres e hijos sobre el tema y la formación en valores como la igualdad resultan imprescindibles para lograr ese objetivo.