Este 8 de marzo cabe recordar que la equidad y los derechos se construyen también a través de las experiencias cotidianas. Cada detalle en la crianza es una oportunidad para que los menores crezcan libres de estereotipos y prejuicios
Cada 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer, la sociedad vuelve a mirar con atención la igualdad de género. En la escuela, este día es una oportunidad pedagógica para reflexionar, revisar prácticas y preguntarnos qué mensajes reciben niños y niñas desde sus primeros años de vida. La coeducación no comienza en la adolescencia ni en los contenidos curriculares de Secundaria. Empieza mucho antes:
-a-los-juguetes-sexistas-como-educar-en-igualdad.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/mamas-papas/familia/2025-12-11/el-eterno-debate-en-torno-a-los-juguetes-sexistas-como-educar-en-igualdad.html" data-link-track-dtm=""> en los juegos que ofrecemos, en los cuentos que leemos, en los espacios que diseñamos y en las expectativas que proyectamos sobre la infancia.
Como docentes y familias, tenemos la responsabilidad de acompañar el desarrollo de niños y niñas desde una mirada que promueva la igualdad, el respeto y la libertad de ser. Porque educar en igualdad no es solo hablar de derechos: es construir experiencias cotidianas donde esos derechos sean reales y se vivan.








