Fomentar el autoconocimiento de las menores desde una edad temprana y darles oportunidades para que habiten espacios reservados para los niños ayuda a las niñas a reafirmar sus sueños y su confianza
Educar en igualdad es aún un reto. Si bien los avances en este aspecto continúan por respaldar una sociedad más justa, exenta de violencia y discriminación por raza y sexo, la crianza con enfoque feminista es clave para no transmitir desde edades tempranas creencias limitantes que afecten sobre todo a las niñas, las mismas barreras mentales que les impiden ser ellas mismas, avanzar, creer en sus potencialidades. “Es esencial que, primero, las figuras de referencia de las pequeñas crean en ellas, porque nos construimos a partir de la mirada de nuestros padres”, afirma Laura Gutiérrez, psicóloga perinatal y directora del Centro de Psicología de Madrid. “Y repetir como si fueran mantras que son fuertes y poderosas, pues resulta una forma muy potente de educar en igualdad”, agrega. “Si queremos empoderar a las niñas se les debe recalcar que son curiosas, ágiles, valientes, porque pueden serlo, y no centrar solo su valoración en lo que aún reciben de la sociedad, como que son guapas en vez de qué bien hacen los deberes, por ejemplo”, incide.






