La caída telegrafiada del Gobierno del primer ministro francés, François Bayrou, que perdió este lunes la moción de confianza en la Asamblea, ponía a Emmanuel Macron ante la disyuntiva de nombrar a un nuevo jefe de Gobierno o convocar elecciones legislativas. Con la Asamblea profundamente dividida y sin mayorías, es difícil que alguno de los escenarios posibles aporte estabilidad política. Así que la idea era optar por la opción menos mala. El presidente ha elegido la primera....
“El presidente toma nota del voto de los diputados” y “nombrará primer ministro en los próximos días”, anunció el Elíseo en un comunicado. El de Bayrou es el segundo Ejecutivo en caer en solo un año. En el limbo quedan, además, los recortes presupuestarios de 44.000 millones que este consideraba urgentes para atajar el endeudamiento en el país, “la mayor amenaza” para su futuro, según afirmó en su intervención ante la Asamblea. La deuda pública francesa supone el 113% del PIB y el déficit es del 5,4%, muy por encima del 3% que exige Bruselas.
Bayrou presentará este martes su dimisión al presidente y su Gobierno seguirá en funciones hasta el nombramiento de su sucesor, que será el quinto en el cargo desde que Macron fue reelegido en 2022. Su intención es nominarlo cuanto antes, para evitar prolongar la incertidumbre actual. Le apremia el calendario: los presupuestos deberían debatirse en octubre en el Parlamento para ser promulgados en diciembre.















