El primer ministro francés, François Bayrou, se despidió a mediados de julio con el controvertido anuncio de unos recortes radicales de 44.000 millones de euros y medidas muy impopulares en los presupuestos de 2026. En la misma línea, este lunes ha estrenado el curso político con otro anuncio inesperado: se someterá a un voto de confianza en la Asamblea francesa el próximo 8 de septiembre. Lo hará en una sesión extraordinaria sobre las finanzas públicas en la que se votará “la urgencia” de sus recortes: “Si no hay mayoría, el Gobierno caerá”, advirtió Bayrou. Tanto la izquierda de Jean-Luc Mélenchon como la ultraderecha de Marine Le Pen han anunciado ya su voto contrario.
“Estamos en un momento preocupante y decisivo” en el que “hace falta una clarificación: ¿Hay o no una urgencia nacional para reequilibrar las cuentas públicas y escapar a la maldición del endeudamiento? Esta es la cuestión central”, ha dicho Bayrou, que trata así de posponer el debate presupuestario. “La discusión sobre las medidas es otra cosa, otra etapa diferente”, ha insistido.
Bayrou afrontaba este otoño la amenaza de censura a su Gobierno, pues no tiene mayoría en la Asamblea y la oposición ya ha dicho que no va a apoyar los presupuestos tal y como se presentaron. Ahora comienza la carrera, no para convencer de los recortes, sino para conseguir apoyos para, al menos, empezar a debatir el paquete: “Cada voto de cada diputado cuenta”, ha solicitado.















