Nueve de cada diez nicaragüenses encuestados por el organismo Hagamos Democracia afirman que “se sienten vigilados en sus barrios” por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través de una red de operadores policiales, paramilitares y estructuras políticas que actúan en coordinación con la Dirección de Inteligencia del Ejército y el Ministerio de Interior. El sondeo revela la magnitud de un clima de control social que ya forma parte de la vida cotidiana en Nicaragua. O, en palabras del propio copresidente sandinista, 92,25% de la población vive bajo la “vigilancia revolucionaria”.

El estudio, realizado de forma independiente por el organismo que opera en el exilio, se publicó un mes y medio después de que Ortega ordenara, en plaza pública durante el 46 aniversario de la revolución sandinista, “redoblar la vigilancia revolucionaria” para “capturar y procesar a los vendepatrias”, es decir, a todo aquel considerado opositor o traidor.

“Tenemos que mantenernos siempre con todas las tareas que tenemos que cumplir: estudio, preparación, trabajos en diferentes actividades sin descuidar allá en el lugar donde estemos trabajamos, ahí en el barrio donde estemos trabajando sin descuidar la vigilancia revolucionaria… y que de esa manera no le queda espacio alguno a los terroristas, a los conspiradores, a los vendepatrias, porque sabrán que en cuanto se les descubra, se les captura y se les procesa”, amenazó Ortega, esgrimiendo la defensa “de la paz”.