El Taller de Músics, que Luis Cabrera (Arbuniel, 71 años) cofundara en 1979, ha ido colonizando calles del Raval barcelonés. Hoy, con un bar donde actúan los alumnos, Jazzsí, y un centro de estudios superiores en el barrio de Sant Andreu, mantiene el espíritu irreverente de sus inicios. Cabrera, en cambio, se ha tranquilizado. De reivindicar la lucha vecinal, y montar festivales de música, lleva la vida de un hombre en edad de jubilación que, tras cuatro operaciones de corazón, no piensa jubilarse.

Activista, músico, flamenquista, representante de artistas, fundador de una mítica escuela y… ahora escritor. ¿Usted quién es?

Soy un precipicio. Mi madre, que todavía vive, tiene 98 años y está mejor que yo, dice que soy un niño sin oficio ni beneficio. Y se acerca bastante: hago lo que puedo, a veces lo que me dejan, y no me defino con mucho énfasis. Fui activista social en la lucha antifranquista. Y, a partir de 1979, que montamos el Taller de Músics, he procurado defender los intereses comunitarios de los músicos.

¿Cuál es su mayor logro: el Taller, los cambios que propició en su barrio, el Verdún, o su trayectoria de niño con hambre hasta aquí?

Mi abuela me decía: “Tienes que procurar que el dueño de tu hambre seas tú”. El Taller de Músics es mi periodo más largo de estabilidad. Intentamos que hubiera asociaciones que representaran a los diferentes sectores: tanto a los músicos como a las salas de conciertos, las discográficas…