El catedrático de Física Aplicada de la Politècnica, músico y festero, da algunas recomendaciones para disfrutar sin dañar los oídos de las Fallas, la gran fiesta del ruido y el fuego

Jesús Alba nunca ha hecho oídos sordos a las tradiciones y la cultura de su pueblo, todas ellas muy sonoras. Toca la trompa en una banda de música desde niño; detona el trabuco en las fiestas de Moros y Cristianos de la Vila-Joiosa, donde nació hace 54 años, y disfuta de las mascletà y de las fallas de Valencia y Gandia, en cuyo campus de la Universi...

tat Politècnica trabaja como catedrático de Física Aplicada especializado en Acústica.

Su especialidad cobra estos días una gran actualidad. Decenas de miles de personas se reúnen desde el pasado 1 de marzo a las 14 horas en la plaza del Ayuntamiento para sentir y escuchar la mascletà diaria, si bien las Fallas oficialmente se celebran del 15 al 19 de este mes. La intensidad del aplauso del público es la medida de la aceptación de la llamada “sinfonía del ruido” de la gran fiesta del ruido y del fuego.

“Se puede llegar a valores de 120 decibelios de niveles de presión sonora, si estamos muy cerca, valor que ya se considera umbral del dolor y puede producir una pérdida de oído irreversible“, explica el experto, a propósito del artículo que acaba de publicar en The conversation sobre recomendaciones para cuidar los oídos.