“Pinto lo que siento. Trabajo desde la intuición, dándole forma a cada idea con el rigor y disciplina que merece”. Si se le pregunta a José Luis Barquero (Barcelona, 28 años) sobre su pintura, lo tiene claro. Formado entre Londres y Barcelona, este barcelonés ha hecho de la pintura el eje vertebral de su vida y de su carrera. Aunque en su trayectoria ha experimentado con distintas disciplinas, siempre ha regresado al lienzo como lugar de resistencia y de honestidad creativa. Su discurso, tanto en palabras como en obras, se mueve entre lo radical y lo poético: “pintar como un acto libre, anárquico, guiado por la intuición y el gesto”.

Barquero, referente generacional cuya pintura cuelga de los muros de la casa de Los Javis o de Palomo Spain, inaugura hoy El Muladar en la Galería Mayoral, una exposición que marca, según él mismo admite, un punto de inflexión en su trayectoria. “Es una muestra donde mi pintura adquiere una nueva perspectiva”, explica. El título remite a la ladera donde se alimentan los buitres, pero también al entierro celestial tibetano. Una doble referencia que abre la puerta a imágenes de lo sagrado, lo marginal y lo olvidado. La exposición recoge los cuadros realizados durante el último año; escenas que, en sus palabras, “surgen del momento presente, que se presentan sin previo aviso y brotan para recordar ciertos estados y misterios que hemos olvidado como sociedad”. En este ciclo, el error, la mancha y el gesto adquieren un papel protagonista, dejando visible el proceso de creación entre capas de pintura que se entrecruzan como estratos de memoria.