Son tres ruedas de prensa en tres días. Con todas las cámaras para ella. Sin que le haga sombra ninguno de sus acompañantes. Porque el martes, mientras Vox intenta impulsar una ola antiinmigración en Madrid con un acto ante el centro de acogida de Hortaleza, Rocío de Meer, diputada nacional, calla, y solo habla la portavoz de la Asamblea, Isabel Pérez Moñino, que también es portavoz nacional de la agenda España del partido. Lo mismo pasa el miércoles, como es costumbre, en la rueda de prensa de la Junta de Portavoces de la Cámara. Y casi el jueves, cuando Samuel Vázquez, que es portavoz nacional de Seguridad e Inmigración de Vox, cede la iniciativa en el acto del partido que lidera Pérez Moñino en contra del centro de emigrantes de Alcalá de Henares. La extrema derecha busca un antídoto contra Isabel Díaz Ayuso (PP), la política que impide su crecimiento electoral en Madrid a base de mimetizar a veces su discurso. Y estos días prueba si Pérez Moñino está lista para esa tarea de cara a los comicios de 2027.

“Ayuso puede explotar 1.000 formas de hacerse la víctima”, opina una fuente de Vox que cuenta con la confianza de Santiago Abascal, el líder nacional. “Siempre parece al borde de la lágrima, y luego saca el golpe”, añade. “Por eso es muy difícil enfrentarla con un hombre”, añade. “Luego, si bien Juan Manuel Moreno Bonilla [el presidente de Andalucía, del PP] no se disfraza de Vox, ella sí. Y según se acercan las elecciones, más. Porque él necesita el voto de centro izquierda, a los socialistas desencantados, mientras que aquí, en Madrid, ella no puede jugar a eso”, argumenta. “Para mí, Pérez Moñino es un cohete de candidata. Está a gusto en la calle, con la gente. Y ahora tenemos que conseguir que esté a gusto en ambientes en los que lo estaba Monasterio, como con empresarios”.