El partido de Abascal asegura que los extranjeros van a “modificar la identidad” de la comunidad con menos proporción de población foránea

En el cartel aparecen Isabel Pérez Moñino, portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, y el abogado Ricardo Ruiz de la Serna, jefe de publicaciones de la Fundación Disenso, laboratorio de ideas del partido que preside Santiago Abascal. Se anuncia la presentación del informe La inmigración y su impacto económico negativo en el Estado de bienestar, realizado por dicha fundación. La convocatoria es para el martes a las 19.00 horas en el hotel Velada, en Mérida. Aunque es un acto de la campaña extremeña, en el cartel no sale Óscar Fernández, candidato de Vox. La protagonista es ella, Moñino, que entra en el hall donde aguardan los periodistas y toma la palabra. En Extremadura, debido a la entrada de inmigrantes y la salida de jóvenes españoles, se está dando la “tormenta perfecta” para “modificar la identidad” de la comunidad, afirma Moñino. Detrás, callado, asiente Óscar Fernández.

Así funciona la campaña extremeña de Vox. La estrella es Abascal. Si no está, el dirigente más o menos conocido que toque. El martes fue Moñino, que disfruta de atenciones en la televisión nacional como rostro del partido en su ofensiva contra Isabel Díaz Ayuso. Al día siguiente, el secretario general, Ignacio Garriga, prometió en Cáceres recortar el dinero para “los centros de menas”, menores extranjeros no acompañados, y para “las ONG proinmigracionistas”. El jueves, Carlos Hernández Quero, portavoz de vivienda, afirmó en Badajoz que hay que “revisar las regularizaciones de inmigrantes llevadas a cabo por el bipartidismo” y “auditar las concesiones de nacionalidad”.