Ocurrió durante el partido contra Georgia. El seleccionador italiano, Gianmarco Pozzeco, sustituyó en los minutos finales al pívot Mouhamet Diouf cuando la victoria ya estaba encarrilada y se fundió con él en un prolongado abrazo. El jugador se sentó en el banquillo y entonces el histriónico Pozzecco volvió sobre sus pasos y le abrazó de nuevo mientras le susurraba unas palabras. Era su reconocimiento público a la actuación de Diouf: 13 puntos, cinco rebotes y una pelea sin descanso durante los 25 minutos que disputó ante las poderosas torres de Georgia. Y era a la vez un reflejo del valor de esta nueva Italia que este martes se enfrenta a España (20.30, La2) en el penúltimo partido de la fase de grupos del Eurobasket.
Diouf, de 23 años y 2,08m, nacido en Dakar (Senegal) y formado en las categorías inferiores del Reggiana, representa la sangre fresca y el poderío atlético con el que se ha forrado Italia para acompañar su habitual talento exterior. Por ahí desfila otro portento que ha sorprendido en este campeonato por su fantástica condición: el escolta Saliou Niang, de 1,99m y 21 años, también procedente de Dakar, como Diouf, e igualmente jugador de la Virtus Bolonia. Si Diouf juega su segunda gran cita con la Azzurra después del Mundial de 2023, para Niang en su primera gran pasarela tras debutar con la absoluta el pasado febrero. Italia se frota las manos con un perfil de jugador del que apenas ha disfrutado históricamente en esa posición y que ha asombrado por su rendimiento.











