Salomón Lau y Juan Wong tenían almacenes frente a frente en la calle del Comercio de Jinotepe y ambos vendían más o menos las mismas mercancías: telas, zapatos, aperos de labranza, comestibles a granel, conservas, artículos de tocador y, en las Navidades, uvas y manzanas importadas de California; pero la competencia no los hacía entrar en disputa y cada noche se juntaban a jugar partidas de póker en las que apostaban fuerte. El que perdía se reponía la vez siguiente y cada madrugada se despedían siempre en paz.

Salomón Lau era soltero y Juan Wong casado con Deyanira Rodriguez, coronada Miss Pacífico en el balneario de Casares, y aunque metida ahora en carnes aún podían verse huellas de su pasada belleza; y era a Casares que iban a veranear cada año durante la Semana Santa, Salomón Lau al volante de su Packard y Juan Wong al volante de su Buick, Deyanira a su lado. Se hospedaban en el hotel Costa Azul, un caserón de madera de dos plantas con corredores hacia el mar, como un viejo palomar.

Alojados en cuartos vecinos se sentaban a jugar, ahora desde el mediodía, sin hacer caso del tráfago de los bañistas llegados en buses que se estacionaban en la playa, ni de la música pendenciera que sonaba noche y día en las roconolas de las cantinas instaladas en ranchones, mientras tanto Deyanira se alejaba hacia algún paraje de la costa donde pudiera tenderse al sol sobre una toalla de listones.