La berenjena es una de las reinas del verano: carnosa, tierna, sabrosa; además admite tantos tipos de cocciones y combinaciones como quieras. Se puede asar, rellenar, añadir a ensaladas, convertir en tortilla o en croquetas, utilizar para recetas de aquí y de allá. Dentro de la categoría “fritura”, la Solanum melongena se puede freír tal cual, asándola previamente, pasándola por pan rallado y huevo, o como es nuestro caso hoy, por una mezcla de harina y huevo.
Puedes preparar un rebozado sin florituras o bien agregarle las especias o hierbas secas que quieras (en mi caso, añadí un poco de harissa para hacerlas picantes). Es importante que las frías justo antes de servir, ya que con el paso del tiempo se van poniendo blandurrias. Acompáñalas con una salsa: una mezcla simple de mayonesa, mostaza y miel le irá bien, también una de yogur con limón y hierbas o una picante.
Dificultad: Ninguna, solo necesitas ganas de freír
Retirar los extremos de las berenjenas y cortarlas en bastones de un centímetro de grosor.
Colocarlas sobre una bandeja con papel absorbente y salarlas. Dejar reposar durante 20 minutos.






