No es Aryna Sabalenka de las que mire hacia los lados ni mucho menos hacia atrás. Siempre hacia adelante. Siempre firme. Sin embargo, hay algo que invita a observar de reojo a la número uno, que esta temporada mantiene la magnífica dinámica de los últimos tiempos —ninguna iguala su regularidad— y continúa estando casi siempre muy cerca de los trofeos. Ese algo se llama Swiatek. La polaca, destronada por la bielorrusa y en la oscuridad durante más de un año, el periodo que tardó en volver a ganar un título, reaccionó a lo grande en Wimbledon y durante la gira veraniega en suelo norteamericano ha seguido mostrando las fauces en la pista. Es decir, Iga está de vuelta.
Y eso que a la de Varsovia le ha costado. Sin embargo, ella nunca perdió la fe. Advertía que era mera cuestión de tiempo y, contra todo pronóstico, el resurgir se produjo en el terreno que más se le resistía. “Preparé muy bien el año y aprendí muchas cosas nuevas en Australia. La temporada luego ha sido un poco más complicada desde otras perspectivas y no estaba en disposición de ganar torneos, pero después de Roland Garros volví a ser yo y apliqué todo lo que había aprendido durante la pretemporada en Wimbledon [doble 6-0 a Amanda Anisimova en la final] y Cincinnati. Veremos qué ocurre aquí”, concedía en el preámbulo neoyorquino, confiada de nuevo en sus posibilidades.






