La ganadora de seis grandes ha contratado a Roig, colaborador del español, para revertir la dinámica negativa que le ha impedido superar los cuartos este curso
Iga Swiatek desembarcó el curso pasado en la Caja Mágica de Madrid sumida en una profunda crisis, tras una sequía de un año y desprotegida técnica, táctica y anímicamente. No se le había conocido así de vulnerable. Sin embargo, la tenista polaca no es de las que se rindan con facilidad. “Estoy segura de que puedo ser capaz de volver de cualquier tipo de crisis”, decía en un encuentro con este periódico, convencida de que el r...
etorno llegaría más pronto que tarde. Y así fue. Apenas mes y medio después alzó su quinto grande, en Wimbledon, pero tras el logro fue perdiendo otra vez la brújula de manera progresiva y este 2026 se traduce en una sucesión de resultados muy discretos, nada acordes a una competidora de su envergadura.
Así que, para remontar el vuelo, la fórmula de siempre: trabajo, trabajo y más trabajo. Ella, estajanovista de manual, maniobró primero —despidió el preparador Wim Fissette— y viajó a Mallorca después. Allí se reunió con su nuevo técnico, Francis Roig, y de la mano de este y con el consejo de Rafael Nadal emprendió una renovación cuyo objetivo es llegar a punto a Roland Garros. La de Varsovia (24 años) se ejercitó durante una semana en Manacor y de allí, cuenta a los periodistas, extrajo “inspiración”. Devota del mallorquín, cree haber obtenido lo necesario para convertirse de nuevo en esa “roca” que torturaba a las rivales con un ritmo de bola infernal sobre tierra.






