La número uno apea a Svitolina (6-2 y 6-3) y, siguiendo los pasos de Goolagong y Hingis en Melbourne, afianza su dominio en dura: 82% de eficacia, como el italiano
Contaba Aryna Sabalenka estos días que suele volver de las vacaciones de final de año “con ocho kilos de más”. Nadie lo diría. La tenista bielorrusa, de 27 años, sigue igual de fina y poderosa que siempre; insultantemente superior a las demás sobre una superficie, el cemento, que ha hecho suya a las bravas y en la que no admite discusión. Ruge otra vez… “¡Warning!”. Le penaliza la jueza por intercalar...
un grito extraño durante un punto, mal menor. Lo saca adelante, cómo no, y enlaza su cuarta final sucesiva en Australia: 6-2 y 6-3 (en 1h 16m) a Elina Svitolina. Le aguarda este sábado Elena Rybakina (6-3 y 7-6(7), tras 1h 40m).
Sigue escribiendo, por tanto, un relato distinguido y emparejándose en términos históricos con varias fueras de serie. Son cuatro finales seguidas en Melbourne, luego iguala el hito conseguido previamente por la local Evone Goolagong (197-1976) y la suiza Martina Hingis (1997-2002). Mientras un runrún recorre la trastienda del circuito, ante la hipótesis de un regreso de Serena Williams —“sería divertido volver a verla por aquí”—, ella continúa consolidándose y diferenciándose. Desde un par de años, todo parece comenzar y terminar indiscutiblemente en Sabalenka, la última dominadora. Ella dicta, ella manda.















