Osasuna aprovechó una gran primera mitad para desarmar al Valencia. Un gol de Ante Budimir, infalible en el remate, terminó siendo decisivo, igual que un grave error de Gayá, que le costó la expulsión y dejó al Valencia con solo 10 jugadores desde el minuto 22. El equipo de Alessio Lisci arrolló a su rival en El Sadar durante gran parte del choque, pero le faltó un segundo tanto que le permitiera vivir un final más plácido del que tuvo, con su rival atosigándole en busca del empate.

Cuando el partido aún no se había decantado y los dos equipos pugnaban por hacerse su dueño, Moi Gómez, brillante durante toda la primera mitad, vio en su cabeza una jugada que decantó el pulso. El centrocampista alicantino metió un gran pase al espacio, a la espalda de la defensa del Valencia, desde donde Rosier lanzó una asistencia perfecta para que Budimir la embocara.

El tanto puso bravo a Osasuna, que encontró muchos caminos hacia el área de Agirrezabala. La defensa algo estática del Valencia sufría al ver que su rival le clavaba las uñas por las bandas. Moi tenía una tarde clarividente y metía pases excelentes que alimentaban las dudas de la zaga blanca. Cada ataque rojillo, con un Víctor Muñoz muy incisivo, era un susto.