El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desplegará la Guardia Nacional en Washington y pondrá a la policía local de la ciudad bajo su mando directo como parte de un plan que él denomina para “liberar” la capital de personas sin techo y de la delincuencia. Además, agentes del FBI, la Oficina Federal de Investigaciones, reforzarán las patrullas de vigilancia nocturna y ayudarán a la policía local a luchar contra la supuesta delincuencia callejera, que Trump asegura —contradiciendo los datos oficiales— que ha convertido la capital en una ciudad sin ley. Así lo ha confirmado este lunes en una rueda de prensa en la Casa Blanca, poco después de anunciar la medida en redes sociales.
“Declaramos una emergencia de seguridad pública. Esto es una emergencia”, ha afirmado el presidente en su comparecencia ante los medios, acompañado por su portavoz, Karoline Leavitt, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, entre otros. “Voy a ir a reunirme con (el presidente de Rusia, Vladimir) Putin... no me gusta estar aquí hablando de lo insegura, y sucia, e inmunda que está esta ciudad antes tan bonita, con grafiti en los muros por todas partes”.
El despliegue anunciado para la capital estadounidense evoca el que también ordenó Trump de la Guardia Nacional californiana en las calles de Los Ángeles la pasada primavera, con el argumento de que las protestas en contra de las redadas para detener inmigrantes ilegales habían quedado fuera de control y representaban una emergencia nacional.















