El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con imponer su control sobre las ciudades de mayoría demócrata que considera territorio hostil. Después de haber dado ya ese paso en Washington, no parece una alerta retórica. Este lunes ha firmado una orden ejecutiva en la que da instrucciones al Pentágono para aumentar el papel militar en las tareas de seguridad ciudadana. El Departamento de Defensa tendrá que adiestrar en cada Estado a la Guardia Nacional para tareas como “sofocar disturbios civiles y garantizar la seguridad pública”.
Además, en cada Estado la Guardia Nacional tendrá que contar con un “número razonable” de soldados” que puedan movilizarse con celeridad y asistir en ese tipo de misiones. Este cuerpo tendrá que establecer un grupo de intervención rápida que pueda desplazarse velozmente a los distintos otros Estados, indica la orden, titulada “Medidas Adicionales para Atajar la Delincuencia en el Distrito de Columbia”.
En el caso de la capital, la Guardia Nacional deberá crear unidades dedicadas específicamente a “garantizar la seguridad y el orden públicos”. La Guardia Nacional es una fuerza militar formada en cada Estado por ciudadanos con empleos civiles y que cumplen funciones castrenses unos días al mes, aunque ese plazo puede ampliarse en caso de emergencia de algún tipo.








