Ronald Lauder fue una figura clave en un acuerdo firmado en 1998 que obligó a los bancos suizos a pagar 1.250 millones de dólares por la gestión de las cuentas de las víctimas del Holocausto. Sin embargo, tras el pacto histórico, se convenció de que las entidades financieras debían haber contribuido con mucho más. “Probablemente quedaron entre 5.000 y 10.000 millones de dólares en el tintero”, explica el presidente del Congreso Judío Mundial. La entrevista tiene lugar en su oficina de la Quinta Avenida, un lugar repleto de fotos borrosas en blanco y negro d...

e víctimas de los nazis.

Casi tres décadas después, el multimillonario hijo de los fundadores de Estée Lauder ha visto su oportunidad para remendar aquello. “Me dije: ‘No vamos a volver a cometer ese error’”. Lauder, judío de 81 años, ha librado una campaña silenciosa los últimos cinco años para obligar a Credit Suisse y a su nuevo propietario, el Grupo UBS, a desempolvar los archivos y buscar nuevas pruebas de malversación por parte del banco del dinero de las víctimas del Holocausto, así como de los fondos saqueados por los nazis. Con el apoyo de la Casa Blanca y el Congreso de EE UU, consiguió evitar que la entidad diese carpetazo a un análisis independiente que se ha reabierto. Ahora, esa investigación está a punto de concluir y ha recuperado registros de Credit Suisse que se pasaron por alto en la década de 1990. Miembros del Senado estadounidense, que desempeñaron un papel clave para impulsar el asunto en aquel entonces, exigen que el banco no escatime esfuerzos y se comprometen a garantizar que las organizaciones judías que buscan justicia queden satisfechas.