El verano es tiempo de cosecha para el baloncesto español. De las selecciones de categorías inferiores a las absolutas, el medallero engorda cuando los hombres y mujeres de diferentes generaciones cambian las camisetas de sus clubes domésticos y extranjeros y defienden al combinado nacional en una secuencia de éxitos que crece y crece. El último bingo ha sido de esos que se recordarán durante mucho tiempo. La selección masculina sub-18 conquistó este domingo en Belgrado el Europeo de la categoría con una remontada imposible en la final ante Francia. Los chicos que entrena Marco Justo perdían por 11 puntos al inicio del último cuarto, superados por el músculo francés (53-64), y por ocho a falta de 41 segundos (71-79) cuando el escolta cordobés Guillermo del Pino lideró con nueve puntos de su firma un parcial de 11-2 que culminó con un triple a falta de 1,4 segundos para voltear el marcador (82-81) y otorgar a España su sexto oro en la categoría.
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Es la primera medalla del baloncesto masculino este verano después de la plata femenina absoluta en el Eurobasket, el oro europeo sub-18 que encumbró a Sara Okeke y el bronce mundial sub-19. Y el decimoquinto metal de los chicos en su categoría, la mayor fertilidad en el continente por encima de los 12 podios rusos.






