Puede que no sean las más fuertes, ni las más altas, o que no sean una colección de estrellas, pero nadie compite como España, nadie representa mejor la palabra equipo que esta selección femenina de baloncesto que este viernes batió en El Pireo a Francia, subcampeona olímpica, en las semifinales del Eurobasket y este domingo luchará por el oro. Cambian las generaciones, pero no el adn, ese que se transmite de veteranas a jóvenes, de Alba Torrens, fundamental por un liderazgo alimentado con 12 puntos y siete asistencias, a Awa Fam, la pívot de 19 años recién cumplidos que emergió con 21 puntos y nueve rebotes y dejó bien claro que el futuro ya está aquí.
La selección ha madurado el recambio sin pausa y mientras avanzaba con firmeza en este campeonato. Las bajas por lesión antes del torneo de tres pilares como María Conde, Maite Cazorla y Megan Gustafson, base junto a Raquel Carrera del grupo que tiene como gran meta los Juegos de 2028, obligaron a las más jóvenes a adquirir un papel protagonista sin demasiado rodaje ni colchón. El mando silencioso de Alba Torrens y el carácter competitivo del grupo han permitido progresar hasta la lucha por el oro después de ser plata europea en 2023. España es interminable.







