Francia es mucha Francia. Al menos para España, que entendió que 48 horas después la vida sigue igual, que la selección gala es mejor con la pelota naranja entre las manos. Tras la derrota en Badalona, España volvió a palidecer en París, tan entonada de inicio —llegó a ganar de 16 puntos— como escaldada al final, sometida por la energía y agresividad de su rival. El envite, en cualquier caso, evidenció que la selección está en el buen camino, que todo es posible en el Eurobasket. Porque puede que España no sea el equipo más rápido ni más físico, tampoco el más bueno. Pero con Scariolo en el banquillo su juego es el paladín de la táctica y, sobre todo, desacredita que el sustantivo La Familia sea presuntuoso. Todos a una, silba si me necesitas, ayudas y lo que haga falta. Aunque ante Francia, ni con esas.

Y eso que les bleus no pudieron imponer su músculo ni baloncesto de inicio, apenas 12 puntos en el primer acto por 20 de España, que halló la mejor versión de Willy Hernangómez, también la inteligencia de Yusta, aplicado en sacar personales a Yabusele y afinado desde el extrarradio. Un cuarto a pedir de boca que, sin embargo, se torció con las lesiones de Saint-Supéry y Abalde, más trabajo para la rebotica, con Aldama, Alberto Díaz y también Brizuela. Pero no se descompuso España, habilidosa para encontrar su hueco en el poste bajo, sagaz para castigar los escasos desajustes defensivos del rival, industrioso para enhebrar en el aro contrario. 28-44 al entreacto, menudo festín.