Muestra dos caras España: perdida sin el balón, contundente con Pedri al mando y Nico Williams volando. Francia, sin embargo, no aprovechó la ciclotimia de la Roja. Y eso que estuvo cerca: 26 tiros (nueve a puerta) por los 15 (ocho) de España. “Estaban en el campo dos de los mejores conjuntos del mundo. Hemos aprovechado muy bien nuestras ocasiones. He hablado con el seleccionador francés y le he dicho que daba gusto ver este tipo de partidos por la cantidad de estrellas que había en el campo”, analizó Luis de la Fuente.

A la España no le incomoda el ruido. Tampoco a Nico Williams y Lamine Yamal. Mucho menos en Alemania, donde la Roja se coronó como la mejor selección de Europa el verano pasado. De entrada, sin embargo, España no solo sufría el calor de la afición de Francia en las gradas, sino también el frío de sus muchachos en el césped, extraviados sin el cuero.

Para no desequilibrar el ecosistema habitual que acostumbra a idear en España, De la Fuente apostó por Merino para reemplazar al fatigado Fabián —ganó la Champions el pasado sábado—, mientras que colocó a Pedri como mediapunta. Resultaba paradójica la decisión del técnico: en el Arsenal, Arteta coloca a Merino en el área, mientras que Pedri, en el Barcelona, juega en la base del centro del campo. Fue entonces cuando De la Fuente se dio cuenta de que no solo las gradas estaban teñidas de azul, sino que también en el césped mandaban Les Bleus, este jueves vestidos de blanco. El técnico, entonces, volvió a demostrar que no se ata a ninguna idea fija. Y cuando Francia le robaba el balón a España, De la Fuente hizo un enroque entre Merino y Pedri. “Cuando estoy en contacto con la pelota me siento más a gusto. El míster nos dijo que nos cambiáramos y ha ido mejor”, apuntó Pedri. Francia, por supuesto, siempre tenía un ojo puesto en el niño sensación del año: Lamine Yamal.