La selección de Chus Mateo vence en Riga por 66-86 y suma su tercera victoria seguida en la clasificación para el Mundial de 2027
Ya se adivinan los trazos de Chus Mateo en la nueva selección española de baloncesto. Se trata de un equipo esforzado que reparte el protagonismo con el balón y se une como una familia cuando hay que defender cada ataque del rival. Gente con hambre, unos con el deseo juvenil de escribir su nombre y otros con la ilusión del reconocimiento en la madurez de sus carreras. La mezcla la completa el técnico con una pasión contagiosa y su riqueza táctica para atar tres victorias seguidas en la clasificación para el Mundial de 2027, al última este viernes contra Ucrania en el exilio de Riga por 66-86.
-forjado-mi-personalidad.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/deportes/baloncesto/2026-02-27/alvaro-cardenas-mi-camino-tan-distinto-ha-forjado-mi-personalidad.html" data-link-track-dtm="">Álvaro Cárdenas y Ferran Bassas, dos generaciones unidas, acapararon los focos con 16 puntos y cuatro triples sin fallo cada uno.
Jaime Fernández ejerció de capitán para tomar el volante en los primeros minutos y encender el motor de la selección a golpe de penetraciones. Se asoció Cárdenas para disimular un inicio muy trabado, lastrada la selección por su falta de acierto exterior y por demasiadas pérdidas. Sin la alegría de las citas de noviembre, el conjunto de Chus Mateo se quedó seco en ataque: cuatro puntos en casi cinco minutos. El técnico encendió el ventilador de los cambios y al menos Isaac Nogués aportó mandíbula fuerte en defensa, convertido en un jugador de balonmano que salía y entraba a la pista con el cambio de posesión. Ucrania no le daba muchas vueltas y miraba rápido al aro para apuntarse el primer asalto (21-17).






