La vivienda seguirá siendo el principal motivo de desvelo y preocupación para miles de ciudadanos a la vuelta de vacaciones. Sin paños calientes: tanto el precio de compra como de alquiler volverán a aumentar en la segunda mitad del año, lo que coloca la dificultad de acceso en niveles insostenibles.
El mercado se ha vuelto completamente loco y es inasumible para gran parte de la población; incluso lo empieza a ser para los salarios altos. Los vendedores, o las agencias inmobiliarias en su defecto, se aprovechan de la alta demanda y del déficit de oferta, y fijan precios como si trataran con diamantes en bruto.
El grueso de analistas no contempla que los precios dejen de crecer y mucho menos una bajaba de estos. Aunque alguno empieza a ver en el horizonte un punto de inflexión. Dentro del primer grupo el diagnóstico mayoritario habla de más encarecimientos en la segunda mitad del año, pero algo menos de intensidad. Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Universidad de Valencia e investigador de Funcas, cree que es pronto para hablar de un cambio de rumbo para los próximos meses. “Desgraciadamente, los precios subirán en torno al 8% o más”, prevé. “Cuando se empiece a vislumbrar un aumento de la construcción y de las viviendas finalizadas, sobre todo en las ciudades más tensionadas, podríamos ver un cambio. Antes es muy complicado”, sentencia.






